domingo, 4 de septiembre de 2011

Dios está siempre a nuestro lado, como padre y amigo que es. En los instantes felices no lo vemos porque creemos que el mérito es nuestro y que Él no ha colaborado con nosotros. Y en los ratos tristes, no queremos verlo porque pensamos que no nos ha ayudado bastante o que tal vez es culpable de nuestra pena.

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