Quien no olvida el mal que le han hecho es prisionero de su dolor y mantiene vivo su sufrimiento. Quien olvida se limpia las lágrimas y puede volver a sonreír.
Una persona rencorosa no llegará nunca a la vejez, se lo comerá por dentro. Hay un ejercicio muy sano que es el olvido del mal y el renovar el amor por el mundo y las personas que están junto a nosotros.
Una persona rencorosa no llegará nunca a la vejez, se lo comerá por dentro. Hay un ejercicio muy sano que es el olvido del mal y el renovar el amor por el mundo y las personas que están junto a nosotros.
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